Una planta piloto de reciclaje fotovoltaico de segunda generación ha demostrado extraer con un 98 % de pureza el silicio cristalino, la plata y el cobre de módulos solares retirados tras veinticinco años de servicio, empleando disolventes orgánicos biodegradables en circuito cerrado.
Los lingotes de silicio recuperados mantienen la calidad necesaria para fabricar nuevas celdas solares de alta eficiencia con un 70 % menos de huella energética.