Tres complejos de almacenamiento energético a escala de red basados íntegramente en baterías de iones de sodio de alta durabilidad han comenzado a inyectar electricidad limpia durante los picos nocturnos de consumo, acumulando los excedentes generados al mediodía por parques solares y eólicos.
Al prescindir de minerales críticos escasos como el litio, el níquel o el cobalto, esta tecnología reduce un 45 % el costo por megavatio-hora almacenado y elimina el riesgo de inflamabilidad térmica.