Gracias a una red orbital de recepción de telemetría animal, ornitólogos de cinco continentes han reconstruido en tiempo real el viaje de más de 4,500 aves migratorias equipadas con microsensores solares de dos gramos.
Los datos revelan que especies limícolas y rapaces modifican su altitud de vuelo entre los 800 y los 5,200 metros para aprovechar corrientes de cola y sortear sistemas de baja presión con días de antelación.