Los laboratorios de germoplasma forestal han anunciado la germinación exitosa de doce linajes de árboles de alta montaña cuyas poblaciones silvestres se encontraban fragmentadas en cordilleras de América y Europa.
Mediante protocolos de micorrización controlada —inoculando las raíces jóvenes con hongos simbióticos nativos—, los plantones triplican su tasa de supervivencia al ser reintroducidos en su hábitat natural.