Un equipo de ingeniería química ha desarrollado una membrana electrocatalítica con átomos individuales de cobre y níquel anclados en grafeno nitrogenado capaz de convertir el dióxido de carbono capturado directamente en monómeros precursores de plásticos biodegradables con una eficiencia faradaica del 91 %.
El proceso opera en reactores de flujo continuo a temperatura y presión ambiente, reduciendo en un 65 % el consumo energético frente a la síntesis termoquímica tradicional.