La última actualización del gran relevamiento astrométrico espacial ha permitido trazar las posiciones, velocidades radiales y composiciones químicas de 1,800 millones de estrellas de la Vía Láctea, revelando tres filamentos estelares desconocidos en los confines del halo galáctico.
Estas corrientes son los vestigios gravitatorios de antiguas galaxias enanas absorbidas hace más de 8,000 millones de años, cuyo movimiento ofrece una prueba directa de la distribución de materia oscura alrededor del disco galáctico.