La nueva generación de aceleradores ópticos integrados en obleas estándar de silicio ha demostrado ejecutar operaciones algebraicas mediante interferómetros de Mach-Zehnder a la velocidad de la luz, disminuyendo en tres cuartas partes la demanda eléctrica de los centros de procesamiento de datos.
El avance resuelve uno de los mayores cuellos de botella de la infraestructura digital contemporánea: el costo energético de mover datos entre la memoria y los núcleos de procesamiento electrónico.